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Prevenir riesgos: 5 prácticas que debemos evitar al trabajar en altura

1,8 mts. Un metro ochenta, 180 centímetros. Este es el número que separa lo que debemos entender como trabajo de altura y lo que no lo es. Esta es la altura que define que desde ahí en adelante debemos utilizar por norma equipos de seguridad especiales para desarrollar cualquier actividad.
Muchas veces esta primera gran regla de seguridad es olvidada o desestimada generando lo que conocemos como malas prácticas. En el trabajo de altura es imprescindible seguir al pie de la letra la normativa vigente y más aún el propio instinto de supervivencia y seguridad, nuestra alarma interior. Sin embargo todos los días es cosa de abrir los diarios y ver las noticias para darnos cuenta la omisión de estos puntos generan accidentes fatales que podrían ser evitados.

¿Cuales son las malas prácticas más comunes?
1. Olvidar el 1,80
¿A qué nos referimos con esto? Simplemente a que no tomamos en consideración que estamos realizando un trabajo sobre esta medida y no estamos utilizando el equipo adecuado para proteger nuestra seguridad personal. SIEMPRE debemos utilizar los equipos de seguridad cuando realicemos cualquier tipo de actividad laboral sobre 1,80 mts de altura.

2. Mal uso del equipo de protección personal
Ya sea por desconocimiento, negligencia u olvido, la utilización errónea de arneses y equipos de conexión puede generar en caso de accidente que éstos no operen de forma adecuada. Ejemplo: utilizar un arnés y no conectarlo a una línea de vida o punto de anclaje o anclaje deficiente es igual a no tener equipo de protección.
Todo trabajador que realice labores en altura DEBE estar capacitado en el buen uso de su equipo de protección personal.
3. Condiciones laborales deficientes
Es de vital importancia poner atención siempre y en todo momentos de los factores del entorno; es decir, preocuparnos de las superficies de trabajo (andamiaje suelto, frágil o inestable, superficies resbaladizas, factores como agua, aceite o elementos eternos peligrosos) , condiciones climáticas adversas a la realización del trabajo , herramientas o quipos en mal estado o que impliquen riesgo a la labor, a los equipos de protección o al normal desarrollo de la tarea y finalmente la coordinación con otras labores que se estén desarrollando anexas al lugar de trabajo.

4. Saltarse los protocolos establecidos
Ya sea por apuro o la idea mágica de que “no pasa nada” o este proceso es “prescindible” , hay protocolos, procesos, chequeos y más grave aún, elementos de protección, que son saltados o no utilizados. De esta forma en caso de ocurrir un accidente o eventualidad en un trabajo de altura no contaremos con ello con consecuencias mayores a las que nos vemos expuestos en caso de un accidente con todos los procesos cumplidos.
Debemos recordar que los protocolos y normas están hechos para protegernos y no para molestarnos.

5. Temeridad
Si revisamos el diccionario “temerario” , este refiere a quien realiza una acción “peligrosa con valor e imprudencia”. Claramente todos queremos ser valientes; sin embargo hay un delicada frontera entre lo valiente y lo imprudente. Muchas veces nos vemos enfrentados a ejemplos donde simplemente la supuesta acción temeraria en realidad es una imprudencia y un riesgo que tomamos gratuitamente exponiendonos a accidentes 100% evitables. Recordemos que nuestra vida vale mucho más que el paso o minuto que nos ahorramos al no hacer las cosas de forma segura.

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